Las temperaturas del Ártico están elevándose casi el doble del promedio global y podrían subir entre 4 y 7 grados Celsius para el 2100, aproximadamente el doble del promedio mundial proyectado por informes de la ONU. Siberia y Alaska ya se han calentado entre 2 y 3 grados C desde la década de 1950.

Los posibles beneficios como más pescas productivas, fáciles accesos a depósitos de gas y petróleo o rutas navieras transárticas serían sobrepasados por las amenazas a los indígenas y los hábitats de animales y plantas.

El mar congelado alrededor del Polo Norte, por ejemplo, podría casi desaparecer en el verano para finales de este siglo. La extensión del hielo ya se ha encogido entre un 15 y un 20 por ciento en los últimos 30 años.

"Es poco probable que los osos polares sobrevivan como especie si hay una casi completa pérdida de cubierta helada en el mar en el verano", dijo el informe. En tierra, las criaturas como el conejo de Noruega, los caribú, los renos y los búhos nevados están trasladándose a zonas del norte mucho más estrechas.